Wednesday, February 22, 2006
La guerra
El otro día una coleguita (Asún, sí, eres tú), me mandó unas fotos que evidencian lo que todos los políticos del mundo nos quieren ocultar. En primer lugar que en la guerra muere gente, que no es algo “aséptico” que es necesario por el bien de todos. En segundo lugar, que hay guerra en Irak. Les llamen atentados, guerra de guerrillas o lo camuflen como “tropas desplazadas”, EEUU (entre otros países de la UE, claro) está presente allí en batalla continua. Y muere gente en ambos bandos. Creo que el debate “NO a la guerra” quedó cerrado hace tiempo. Y también creo que se hizo mucha demagogia política con el tema, por ambas partes. Algo muy triste, porque significa que se hace demagogia con vidas humanas. A pesar de que no quiero reabrir el debate, porque está claro que en términos absolutos la guerra no debería tener sentido y punto, sí me apetece colgar algunas de estas fotos realizadas en 2005, que demuestran que la guerra sigue, la gente sigue muriendo y se siguen perdiendo vidas. Especialmente me gustan la de los soldados abrazándose con impotencia, la del soldado con la carta y la de una familia desconsolada. Y que cada uno saque sus propias conclusiones… Una Berta.
Tuesday, February 21, 2006
Lo que no pasa por aquí…

Supongo que gracias al anuncio del Seat Toledo a estas alturas todos sabreis la historia de los 20.000 patitos que llegaron a Escocia desde el otro lado del mundo. Bueno, pues sin ser tan espectacular, el otro día la mitad de las playas de la Costa da Morte (Leira, en Carballo; A Hermida en Corme, Ponteceso; la playa de Laxe y muchas más) amanecieron llenas de cestos y bolsos de paja, además de muñecos y colchones hinchables. Resulta que el fuerte temporal de los últimos días provocó que dos barcos mercantes perdieran su carga, carga que después las fuertes corrientes llevaron hasta las playas sorprendiendo a los vecinos. Lo mejor es que además, uno de los contenedores perdidos llevaba un cargamento de impresoras nuevecitas. Por si fuera poco, la gente, ni corta ni perezosa, se dedicó a saquear como si se tratase de hace dos siglos cuando naufragaban en nuestras costas los centenares de barcos que la acabaron bautizando con su nombre de “muerte”. En fin. Os dejo un par de fotos para que veais. Las dos son de MAREMA, y salieron publicadas en el “Diario de Bergantiños”. En la primera se ven los cestos tirados por la playa antes de que comenzara el saqueo. En la segunda se ve a los vecinos cogiendo las impresoras en plan “pies para que os quiero”. Si es que lo que no pasa por aquí…. Una Berta.
Wednesday, February 15, 2006
Memorias de una geisha
Bueno. Sigo con la racha de ver películas que no están las primeras en mi lista. En este caso la justificación es que en el cine de mi pueblo la cartelera es: “Dick y Jane, ladrones de risa” (a mí sí que me da la risa); “Underworld: evolution”; “Esta abuela es un peligro 2″ (dios mío, lo que hay que aguantar); y “Secretos compartidos”. La que quedaba es “Memorias de una geisha”, y teniendo en cuenta que como tengo enchufe entré gratis, me animé a verla, sobre todo porque recuerdo unas maratonianas jornadas entre mis compañeras de piso y yo hace unos añitos para leer el libro original de Arthur Golden, un best-seller que nos tuvo a las tres en vilo por la historia de amor y desencuentros entre el “Presidente” y Sayuri. También porque Spielberg está detrás de la producción, y no suele financiar malos productos. Mi impresión general es que es una película entretenida (tampoco todo el tiempo) y muy, muy bonita de ver. Punto. En cuanto al argumento, no voy a criticar que se coma cientos de páginas del libro porque es complicadísimo hacer adaptaciones, pero sí que nos hagan creer que ser geisha es sólo bailar bien con abanicos, actuar en el teatro y estar bella todo el día. Ah, sí, con la salvedad de que llega un día en que pujan por tu virginidad, te humillan y luego te tienes que acostar toda la vida con un tío mayor y repugnante que te mantiene (con suerte no es tan mayor ni tan repugnante, lo cual no quiere decir que te guste). Para mí, la película no llega a transmitir esa realidad, porque se centra mucho en lo hermoso del ambiente y de la cultura japonesa y poco en los sentimientos reales. Nos da a entender que la protagonista es mucho más casta y pura de lo que cabe esperar, como si de verdad eso fuera posible con su “profesión”. Pero en realidad, aunque las geishas orientales no puedan ser comparadas con prostitutas, tampoco están libres de practicar sexo por dinero. Además, el hilo argumental tiene varias inconsistencias, se diluye en muchos aspectos. Un ejemplo es la relación de la prota con Nobu, que en la peli no tiene ni pies ni cabeza. Tampoco sé por qué excluyeron la depravación del Doctor Cangrejo. Supongo que también para mantener “sin mancha” a nuestra protagonista. En cuanto a la caracterización de personajes, para mí el mejor retratado es el de Hatsumomo (espero que se escriba así, no lo recuerdo), la geisha rival que instruye a “Calabaza” e intenta hundir a toda a costa a nuestra protagonista, por maldad, pero también por supervivencia. No dice mucho en favor del filme que sea un rol secundario. Por último, hay que destacar una inmejorable fotografía y una correcta interpretación de Zhang Ziyi (también espero que se escriba así) como nuestra geisha, a pesar de que es china (otra decisión que no comprendo, porque hasta yo, ignorante occidental, noté la diferencia con el resto del reparto). De todos modos, si hubiera tenido que pagar por ver “Memorias de una geisha” hubiera pensado que igual me daba haberla visto en el Plus en un par de años. Eso sí, me hubiera perdido una fantástica fotografía. Una Berta.
Orgullo y prejuicio again
Soy incorregible. Después de ver la película estoy leyendo de nuevo “Pride and prejudice” (Orgullo y prejuicio). Y no me puedo resistir a reproducir la frase inicial de la novela de Austen, una “verdad universal” que además de aplicarse para todas las madres de principios del siglo XIX, también puede aplicarse para muchas madres e hijas de hoy, dos siglos más tarde, que parecen haberse quedado estancadas en la historia. La “caza” de maridos sigue siendo un deporte muy practicado hoy en día por muchas más mujeres de lo que cabría esperar, y no sólo en altos círculos sociales. En fin, después de esta digresión y volviendo al grano, el comienzo del libro constituye un arranque literario impecable, que además resume su argumento y el de otras muchas obras de la autora: “It is a truth universally acknowledged, that a single man in possession of a good fortune must be in want of a wife”. Traducido (aproximadamente, claro): “Es una verdad universalmente conocida, que todo hombre soltero que cuente con una gran fortuna debe forzosamente estar buscando esposa”. Si vamos más allá, y leemos entre líneas podríamos decir: “Es una verdad universalmente conocida que toda madre que carece de una gran fortuna está forzosamente buscando un rico esposo para sus hijas”. Ambas afirmaciones, sin duda, son el motor sobre el que gira el libro. Me callo, no digo más, leedlo. Merece la pena. Una Berta.
Monday, February 13, 2006
Orgullo y prejuicio
“Pride and prejudice”/”Orgullo y prejuicio”. Uno de mis libros favoritos. Me lo leí tres veces. Todas en inglés, respetando la ironía y el mérito de la autora, Jane Austen, al entretejer sus tramas y sus diálogos, así como para retratar a sus personajes. Al saber que se había estrenado la película no me pude resistir y fui a verla, a pesar de tener en mente ver primero “Crash”, “Buenas noches y buena suerte” o “Brokeback Mountain”. Mi vena romántica me impulsó irresistiblemente. Y eso que no aguanto a Keira Knightley, que, por cierto, después de ver el filme en cuestión no sé por qué está nominada a los Oscar. Va a ser que es un año escaso de buenas películas e interpretaciones, porque al final, la cinta, después de un comienzo muy bueno y un desarrollo intrigante, acaba por diluirse en un desenlace en el que, exceptuando la fantástica actuación de Donald Sutherland (padre de la prota) o de Judy Dench (tía del prota), resulta aburrido, sin respetar para nada el suspense del libro. En letra impresa, el lector de verdad no ve salida a la relación de los protagonistas y los románticos incurables como yo sufrimos por su situación y por la opresiva sociedad en la que les ha tocado vivir. Sin embargo, en la opera prima del desconocido Joe Wright, llegado cierto punto el espectador ya está deseando que acabe la historia porque sabemos desde al menos 20 minutos antes del final que Lizzy Bennet y Mr. Darcy acabarán juntos. No sólo porque nuestra cultura cinematográfica nos haga sospechar que las películas románticas acaban bien, ni porque yo ya lo sepa al haber leido el libro antes, sino porque el guión es demasiado previsible. Prolonga un suspense que no es tal, y la, a mi juicio, justita actuación de Matthew MacFadyen (Mr. Darcy) y de Keira Knightley (sí, es cierto, lo admito, no la soporto) no contribuye a mejorar la situación. Dignos de mención son la ambientación y la reproducción exacta de una sociedad, una familia y una época en la que la mujer tenía un papel más que secundario y sus únicas perspectivas de futuro eran un buen matrimonio. También hay que destacar la fidelidad respecto al libro a la hora de plasmar personajes como Mr Collins o Mr Bennet, y criticar que Mr Bingley sea retratado como un tonto pusilánime, cuando en el libro es un personaje entrañable. Por lo demás, es una película que merece la pena ver por su belleza visual, por su correcta ejecución y porque al fin y al cabo es muy fiel al original. Sin embargo, decía Emma Thompson en tono de broma en la entrega de los Globos de Oro de este año, presentando la nominación a mejor película de “Orgullo y prejuicio”, que después de su adaptación al cine de la novela de Austen “Sentido y sensibilidad” ahora estaba “enfadada” porque alguien había logrado realizar una genial o incluso mejor adaptación de otro de los libros de la autora. Yo le diría, si pudiera, que puede quedarse tranquila. Su guión adaptado y la versión de Ang Lee de esa obra son insuperables. Y la profundidad del libro en ese caso sí se ve reflejada en los fotogramas de la película. Que no sufra. A lo mejor incluso agradeceríamos que ella realizase una nueva adaptación de “Orgullo y prejuicio”. Una Berta.
Thursday, February 9, 2006
Ser un hombre Geographic
El otro día me llegó un correo de mi amiga Güevo en el que aparecían un montón de fotos espectaculares de la revista National Geographic. Aquí publico algunas de ellas para que las disfruteis, porque hay que reconocer que son estupendas. Muchas pueden encontrarse en la red, pero os reúno algunas de las que más me gustan. Pero independientemente de eso estoy indignada con la publicación. Mi hermano es suscriptor, y cada mes se la “robo” para hojearla. El otro día, era él el que estaba leyéndola cuando emitió un semi gruñido/grito de indignación debido a una plana de publicidad de lo que a partir de ahora voy a llamar “panfleto”. El anuncio rezaba tal que así: “National Geographic”, la revista masculina que más se vende en España. ¿¿¿¡¡¡Revista masculina!!!??? Hay dos explicaciones para este insulto a todas las mujeres en general y a las que leemos el “panfleto” en particular. La primera, que los editores tengan una única neurona y que de hecho haya que tener sólo una y ubicada en cierta parte del cuerpo que las mujeres no tenemos (y no es la nuez) para comprarla. La segunda que sean tan imbéciles como para no darse cuenta de que se están cargando de golpe a más de la mitad de su público potencial (porque las mujeres somos cada vez más). Lo único que tengo que decir es que mi hermano aseguró que iba a suspender su suscripción, lo que le honra. Y que yo no la compraré nunca. Lo siento, pero, como ellos mismos afirman, no soy su público objetivo. Eso sí, os cuelgo las imágenes porque desde aquí las disfrutamos sin tener que comprar el “panfleto”. Una Berta.
Wednesday, February 8, 2006
Comentario
Después de varios meses de sequía, la cartelera de cine comienza por fin a llenarse de propuestas interesantes. Siguiendo mi premisa de que las películas nominadas a los Oscar hay que verlas aunque sólo sea para opinar, después de “Munich” me tocó ver “Walk de line” (que no sé por qué tradujeron “En la cuerda floja”), el biopic sobre la vida de Johnny Cash y June Carter. La escogí más que nada por incompatibilidad de horarios, ya que en mi lista estaban por delante “Crash” y “Brokeback Mountain”. La película me pareció bien. A secas. Lo mejor de todo es la genial interpretación de Joaquin Phoenix, y también, aunque me pese el reconocerlo porque he cultivado una honda animadversión hacia esta actriz, incluso desde antes de “Una rubia muy legal”, la actuación de Reese Witherspoon. Aún así en algunas escenas, sobre todo en las que explota su vis cómica, recuerda a la rubia tonta de siempre a pesar de haberse teñido para la ocasión. Lo peor del filme, como unas venerables señoras comentaban a la salida, que el 50 por ciento del metraje es musical. Aunque es lógico, ya que la película es eso, un musical, es cierto que si no te gusta el estilo Cash&Carter (aunque da la casualidad de que a mí sí) el aburrimiento acecha. También resulta por momentos demasiado “blandita” a pesar de la incursión del protagonista en el mundo de las drogas. Y que alguien por favor me explique por qué, aunque sutil y fugazmente, el guión da a entender que la iglesia es un paso imprescindible a la hora de rehabilitarse. Es cierto que Cash recurrió a eso para superarse, pero hay una escena incrustada con calzador y de refilón que no sé por qué incluyeron. Por último, hay un no se qué en la relación de Cash con su padre que no me acabo de creer. Quizás porque después de todas las tensiones entre ellos, el “desenlace” me resulta chocante. En resumen, creo que es un producto bien hecho, interesante por las actuaciones de Phoenix y Witherspoon, pero que, en ocasiones, y como su propio título indica, también camina por la cuerda floja. Una Berta. (Por cierto, respecto a las fotos, la primera es uno de los carteles de la peli; la segunda es Joaquin Phoenix en todo su esplendor; la tercera son los auténticos June Carter y Johnny Cash).



















