Tuesday, March 14, 2006

Crash, la mejor película del año

Crash Qué agradabilísimo sorpresón me llevé ayer al ver “Crash”. Es estupenda, sin duda de las cuatro nominadas a mejor película que he visto (me falta Capote, todo se andará) la considero la mejor con diferencia. Puede que en esta ocasión Hollywood haya dado con la mejor cinta del año. Tiene un montaje maravilloso, es emocionante sin caer en el sentimentalismo, sorprendente sin caer en los golpes de efecto fáciles –por mucho que digan algunos que de verdad se creen que fueron capaces de adivinar todo lo que pasaba en la película antes de que sucediera; a toro pasado, claro– profunda sin pretender ser dogmática, crítica sin rozar el paternalismo y está cuidada hasta el más mínimo detalle. Para Paul Haggis, co guionista de “Million dollar baby”, su aterrizaje en el mundo de la dirección no podía ser más afortunado. Hasta me gustaron Brendan Frasier y Sandra Bullock, actores que no soporto. Es una película coral, al más puro estilo Robert Altman en “Vidas cruzadas” (director que curiosamente en esta edición de los Oscar se llevó el honorífico) o “Magnolia”, pero con su propio toque. Y además de apasionarme como película estoy de acuerdo con buena parte del mensaje que transmite. A saber, que todos somos racistas con todos, aunque nosotros mismos hayamos sido discriminados, porque el racismo empieza como el rechazo a lo desconocido, a lo extraño, a lo que nos es ajeno. Y eso lo podemos encontrar en cualquier otro ser humano, sea de nuestra misma raza o no. El filme también quiere demostrar que es posible sobreponerse a ese sentimiento de rechazo y que uno es capaz de dar la vida por el que tiene al lado, aunque el de al lado siga siendo tan ajeno a uno mismo después de salvarle la vida como lo era un minuto antes. No tengo mucho más que escribir, aunque una densa navegación por Internet me ha demostrado que la cinta cuenta con grandes y enconados detractores. A ellos les diré que algo que despierta tales sentimientos de animadversión merece la pena ser visto sólo por eso. Añadiré que las acusaciones de simplismo y mensaje fácil se rechazan por sí mismas si los que la han visto son capaces de mantener tan apasionadas opiniones de amor y odio sobre la cinta. Por último, sólo espero que dentro de unos días, tras el poso de la reflexión, siga teniendo esta misma opinión sobre una película que espero volver a ver dentro de un tiempo. Por ahora, creo que es fantástica. Una Berta.
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Thursday, March 9, 2006

Brokeback Mountain

Brokeback Mountain.JPG Ya sé los resultados de los Oscar, aunque ví Brokeback Mountain sin saber que después de que Ang Lee se llevara la estatuilla a mejor director se iba a quedar con las ganas de la de mejor película. Pienso dedicar más de un comentario a los grandes premios de Hollywood, pero adelanto que para mí la decisión fue para la industria una manera de premiar a los que considera como los dos mejores films del año, y no una prueba de que los puritanos no querían que una historia homosexual se alzase como triunfadora de la noche. Y además, después de haber viso Brokeback Mountain tengo un argumento más para decir que no debía llevarse el Oscar a mejor película (y me arriesgo sin haber visto “Crash”). Y es que no me pareció para tanto. Me parece una historia de amor sentida, y me parece que los tres actores principales (Jake Gyllenhaal, Heath Ledger y Michelle Williams) lo hacen estupendamente, aunque después de haber oído a Heath Ledger en versión original, que está tremendo, asesinaría al actor de doblaje. Pero también leí en algún lado que los primeros 20 minutos de película parecen un anuncio de Malboro, y en parte estoy de acuerdo. En todas las películas que he visto de Ang Lee en ocasiones le domina, como buen oriental, y siento entrar en los tópicos, un cierto virtuosismo por la belleza de los encuadres y los paisajes que a veces ralentiza demasiado la acción. Ese comienzo hizo que tardara un poco en meterme de lleno en la historia de amor entre los protagonistas. Eso sí, una vez metida está muy bien llevada, aunque la escena en la que Michelle Williams descubre que su marido la engaña con otro hombre es poco creíble ¿De verdad no pudieron esperar cinco minutos a esconderse mejor para dar rienda suelta a su libido? Teniendo en cuenta además que lo hicieron en plena calle en una época en la que se supone que se asesinaba a los gays…. Lo menos malo que podía pasar era que los viera la mujer de uno de ellos Creo que hubiera quedado mucho mejor y más creíble que ella lo descubriera de verdad, como cuenta más tarde, con el paso del tiempo al darse cuenta de que nunca pescaban nada cuando se iban a Brokeback, y por otros detalles (me refiero a las escenas de cama, entre otras cosas), más íntimos. Por lo demás la historia es sencilla, está bien contada, pero creo que la película se apoya en cuatro escenas clave, y para mí el metraje no llega a la categoría de “obra maestra” como muchos afirman. Las cuatro escenas son: la primera vez que se acuestan, la escena en que Michelle Williams enfrenta a su ya ex marido en la cocina, la gran pelea que tienen la última vez que están en Brokeback y cuando Heath Ledger abraza la camisa con amor. Son cuatro escenas memorables. Pero por esas cuatro escenas también encuentro sus puntos flojos: la ya mencionada escena del descubrimiento (a pesar de la gran interpretación de la Williams); el matrimonio de Gyllenhaal en general lo veo flojito, además de su supuesta fuga con su vecino???; la relación de los dos protagonistas con sus hijos tiene lagunas; y en general creo que a la cinta le sobra algo de metraje, algo de lo que adolecen muchas películas últimamente. Parece que si una peli no dura más de dos horas no recibe ningún premio. Por todo ello creo justa la estatuilla a mejor director de Ang Lee, porque creo que ha sabido sacar un gran partido del trío protagonista, pero mejor película…. Espero que si puedo ver Crash antes de que la saquen de las salas me depare algo más que Brokeback Mountain. Si no, llegaré a la conclusión (y no por vez primera) de que en Hollywood cualquier historia que hable de ciertos temas ya tiene mucho ganado por ese afán incontrolable de lo políticamente correcto que tienen por allá. A saber las cinco nominadas: una de judíos y palestinos; una de gays; una de crítica política, eso sí, histórica para no herir directamente sensibilidades; una sobre un famoso gay y un crimen provocado por la marginación social (Capote y “A sangre fría”); y una sobre racismo. ¿Alguien da más? Ah, sí, me olvidaba de Transamérica, no nominada en esa categoría pero que colabora. Y para terminar, un comentario frívolo ¿Quién iba a decir que la rubita de “Dawson crece” iba a evolucionar mucho mejor que su compañera Katie Holmes?. Una Berta.
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Monday, March 6, 2006

Ay, Clooney, Clooney…

Buenas noches, buena suerte A pesar de que publico esto a la mañana siguiente de los Oscar, este año me quedé dormida (por un lado afortunadamente porque tenía que trabajar), y no sé absolutamente nada de los resultados. Bueno, ví el comienzo así que sé que Clooney se llevó el Oscar a mejor actor de reparto por “Syriana” y que bromeó diciendo: “Esto significa que ya no me lo voy a llevar como director”. Como todavía no sé si lo consiguió por “Buenas noches y buena suerte” (aunque mi apuesta, que no mi preferencia, es que Spielberg lo gana por “Munich” y que “Buenas noches” se puede llevar el del guión) no diré nada más. Respecto a la película que hizo…. Qué puedo decir!!! Clooney además de guapo resulta que ahora sabe actuar y además dirige. Y no sólo dirige, sino que además lo hace bien, es decir, es inteligente ¿Cómo pueden competir el resto de los hombres del mundo con él? En fin, dejando de lado mis elogios hacia el que una vez fue declarado “sexiest man alive” (el hombre vivo más atractivo del mundo), lo que puede nublar mi juicio, su visión de la caza de brujas de McCarthy me llegó. Supongo que el hecho de ser yo misma periodista me hace agarrarme a esa visión romántica de que un periodista apoyado por un medio de comunicación puede conseguir que las cosas cambien. En este caso, ayudando a destruir un personaje que aterrorizó EE.UU. durante mucho tiempo y que inspiró una gran obra de Arthur Miller, “Las brujas de Salem”, metáfora de cómo McCarthy favorecía que la gente acabase con su vecino de al lado simplemente insinuando vinculaciones con el comunismo, en una espiral de mentiras y miedo que acabó denominándose “caza de brujas”. Me encanta el retrato de Edward R. Murrow, me encanta el retrato de la primera televisión, que a nuestros ojos parece prehistórica, y me encanta que, a pesar de que Murrow y la CBS son los “buenos” de la película, en más de una ocasión se insinúa que ni la cadena ni el propio Murrow son “blancas palomas”. En el primer caso porque queda claro que al programa de Murrow le dieron cuerda en gran parte porque resultaba rentable; en el segundo, porque Murrow es anti-mccarthista, pero que nadie insinúe que tiene algo que ver con esos “cerdos comunistas”. El detalle de que la cadena fuera “liberal” pero que despidiera a uno de sus empleados por estar casado con una compañera de trabajo también contribuye a que la cinta en ocasiones abrace una gama de grises muy esclarecedora, casi tanto como la estupenda fotografía en blanco y negro ¿Alguien se fijó en que en algunas escenas, cuando Murrow aparece de blanco, su blanco es el más brillante y que es lo último en desaparecer de la pantalla con el cambio de secuencia? Mi hermano dice que el metraje es demasiado corto (93 minutos). Yo creo que llega para dejar claro el mensaje, amén de los paralelismos que uno quiera buscar con la administración Bush, en la que existe lo que se puede denominar como una gran ceguera informativa en EE.UU. ¿Está pidiendo Clooney un nuevo Murrow, menos escandaloso y sensacionalista y más efectivo que Michael Moore? Para el que lo intente, Buenas noches y buena suerte. Una Berta.
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Wednesday, March 1, 2006

House, una nueva serie

House Reconozco que soy adicta a las series de televisión. A todo tipo de series. Desde “Mujeres desesperadas” o “A dos metros bajo tierrra” (La 2 dejó de emitirla pero gracias al satélite puedo ver la nueva temporada), creo que dos productos de calidad, hasta “Embrujadas”, “Alias”, “Friends” o “Sexo en Nueva York”. También estuve enganchada a “Los Serrano”, “Aquí no hay quién viva” o “7 vidas”. En fin, teleserieadicta en general. Y en los últimos días, entre el satélite y Cuatro me acaban de hacer fan de una serie más. Se trata de “House”. Es cierto que su punto de partida es el de una de médicos más, con un aire a CSI, es decir, enfermedades tremendas que suponen un caso de investigación, más que de medicina; gente enferma que despierta la compasión del espectador; y médicos que se relacionan entre sí con posibilidad de rolletes, enfados, etc. Pero la originalidad de la serie está en que su protagonista es Gregory House. Un personaje inteligente, antipático, cínico, testarudo, sarcástico y con una sinceridad que es más bien grosería. Sin embargo, estás deseando saber qué es lo que va a decir a continuación cada vez que abre la boca. Independientemente de que me parece un personaje difícilmente existente en la vida real además de impertinente en exceso, lo cierto es que en pantalla funciona. “House” tiene diálogos divertidos, tramas entretenidas y además despierta en el espectador una gran curiosidad hacia su protagonista. El otro día también tuve la oportunidad de ver satisfecha esta curiosidad en el capítulo en el que el espectador se entera del por qué de la cojera de House y de la historia que se esconde detrás de parte de su amargura. Fue cuando me enganché definitivamente, por la manera genial de los guionistas de entrelazar tres historias y una buena actuación de Hugh Laurie, el protagonista, que, por cierto, se llevó este año el Globo de Oro a la mejor interpretación principal en serie dramática de televisión precisamente por “House”. Si pienso en la filmografía de este actor británico nacido en Oxford, sólo se me ocurre “Sentido y sensibilidad”, en la que, junto con Imelda Staunton formaba parte de un matrimonio imposible compuesto por un flemático incorregible y una histérica cotilla. Buceando en Internet he descubierto que forma parte del elenco de la nueva entrega de Superman, y que apareció en las dos entregas de “Stuart Little” y “101 dálmatas”. Una filmografía no muy destacada, excepto por su participación en “Los amigos de Peter”. Pero volviendo a la serie, acabo de enterarme de que en EE.UU. la ven 18 millones de espectadores cada semana. Unas cifras que avalan este producto, que, sin ser una genialidad ni la última Coca-cola del desierto, sí que es mejor que mucho de lo que vemos a diario en televisión. (Por cierto, para las de mi generación, fijaos en que uno de los protas de la serie, el segundo por la derecha en la foto, es Robert Sean Leonard, el que se suicida en “El club de los poetas muertos”. Comprobareis que después de los suspiros que generó en la película, ahora, sin el aire adolescente y con unos añitos encima no es ni la mitad de atractivo. Al menos para mí). Una Berta.
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