A por ellos!!!! Oé! Pues va a ser que no
Después del partido de España contra Túnez tenía pensado escribir un comentario al respecto. Créase o no, mis reflexiones giraban en torno al hecho de que el equipo se estaba desinflando poco a poco. Un comienzo brillante, un segundo partido regular, pero efectivo, y un tercero muy malo, con los errores de la España de siempre. Aunque en el último caso estábamos hablando de los suplentes, me temía lo peor frente a Francia, pero guardaba la esperanza de que todo podía tener solución. Claro que confiaba más que nada en la suerte, y eso es un error porque nunca la tenemos. Como selección, el mal fario es lo nuestro. Y el mal juego, la mayoría de las veces, también. Sin embargo la derrota frente a los vecinos me supo muy mal. Primero, porque no creo que los “gabachos” desplegaran mejor juego. Segundo, porque son precisamente ellos, los franceses, a quienes el fervor patrio me hace querer humillar. Pero nada más lejos de la realidad. Dos errores, un Ribery inconmensurable, un Pernía que parecía un colador de balones y la falta de experiencia nos mandaron a casa a las primeras de cambio. Lo peor, que Aragonés sacara de titular a Raúl, que no hizo nada y que no se merecía salir en su cumpleaños a cambio de una derrota. Lo más esperanzador de cara al futuro, las lágrimas de Cesc, que todavía no lo sabe, pero le esperan muchas cosas buenas en el mundo del fútbol. Lo de este Mundial lo forjará como jugador, a poco que haya durado. Por mi parte, tristeza, la justa. Ni el hecho de que fuera el equipo con las primas más altas del Mundial, ni la ilusión de la afición, ni los gritos de Luis Aragonés. Nada logró impulsar a la “roja”, ni tan siquiera para tener un final digno ante Brasil, que nadie les hubiéramos reprochado. Al principio de este Mundial mi escepticismo frente a la selección era patente. Fui a ver el primer partido porque era a las tres de la tarde y encajaba con mi horario de trabajo. Sin esperanzas. Pero el 4-0 me dio alas para ilusionarme otra vez, para picar, como lo hicieron muchos, y para volver a esperar lo mejor. Ahora me digo a mi misma que no volveré a caer en el fervor de la “Roja”, pero en dos años, con la Eurocopa, lo volveré a hacer. Es el carácter español, es “la fuerza del sino”. Así que, nos vemos en dos años. Una Berta.
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